miércoles 2 de noviembre de 2011

Caraculo

Como ya he dicho alguna vez, los foros son caldo de cultivo paraque gilipollas de todas las edades y tendencias den rienda suelta a sus aneuronismos pajilleros. Hoy os voy a hablar de uno al que pondré de nombre, completamente aleatorio y no basado en nada -por supuesto-, Caraculo. Y digo que no lo he basado en nada porque nunca le he visto la cara -ni el culo-. Pero en su alma, siento que es un caraculo, que es un gilipollas tan carente de elegancia, de peculiaridad, de savoir faire y de nada que llame la atención, que se merece un apodo tan vulgar, tan poco estilizado. Caraculo. Vulgar, simple, común. Como su personalidad.

Caraculo siempre sabe más que tú. Caraculo saca ramificaciones de todas las conversaciones para poder soltar el dato que intenta ser pedante y en realidad es una obviedad. Caraculo sabe más de la regla que una mujer, sabe más de metástasis que un cáncer, sabe más de caucho que un neumático. Caraculo lo sabe todo, qy quiere que todo el mundo sepa que lo sabe todo. Porque Caraculo no es feliz si no comunica lo que está pensando. Caraculo no solo es mejor que tú, sino que sabe que el Universo no puede continuar con su tranquilo transcurrir espaciotemporal si él no está ahí diciendo lo que piensa. Caraculo se cree el colmo de lo populoso. Caraculo es bizarro.

Caraculo tiene muchos defectos -de hecho, a veces pienso que los tiene todos-, pero siempre te sorprende con uno más. Caraculo, además, se cree que como él es tan listo, los demás son gilipollas. Es una de estas personas extraordinarias afectadas por una absoluta y total indiferencia por los demás. Por otra parte, le cuesta entender que los demás sientan esa indiferencia ante él y sus comentarios, que se aburran extraordinariamente ante sus divagaciones, que tengan que controlarse para no gritarle que se calle de una puta vez, que estoy harta de que me salgan actualizaciones y sólo sea él masturbando sus neuronas.

Pues la última de Caraculo ha sido increíble. Sospecho que viendo que sus pajas mentales no consiguen llamar la atención y el personal pasa de él, ha optado por la táctica de soltar salvajadas. Y la última ha sido quejarse de su trabajo hasta el punto de proclamar, completamente en serio, que envidia a la gente que está en paro.
Bueno, en principio, yo no veo el problema. Si envidias a la gente en paro, nada más fácil que dejar tu trabajo, ¿no? Incluso puedes hacerlo como un rey, vas al jefe y le sueltas toooodo lo que has estado pensando estos años. Lo jodido es envidiar a los que trabajamos, porque no puedes obtener un curro porque sí. Pero es como esta gente que envidia sobremanera a los pobres niños tercermundistas porque son más felices que nosotros... pues joder, pílate un billete de ida a Uganda y ya está. ¿Dónde coño veis el problema? Lo complicado es hacerlo a la inversa, hombre.

Parece ser que Caraculo -un saludo para Yamane y su Soplapollín- tiene estrés. Oh, estrés del malo. Seguro que todos vosotros, mis queridos lectores que flotáis por trabajos de ensueño que no os quitan ni media hora de descanso, que jamás os han producido ataques de histeria, que nunca os han hecho llorar hasta el colapso, que son, en resumen, tan paradisíacos que dudáis de terminar vuestra jornada laboral porque estáis mejor en el curro que en casa; todos vosotros, en fin, os sentís tremendamente asombrados de que alguien pueda sufrir estrés del malo en su trabajo.  Y como tiene estrés, proclama nuestro Caraculo, se comporta como un soplapollas terminal con su familia y amigos, y la culpa, causa y responsabilidad de ello es, evidentemente, el trabajo que le causa el estrés. El no tiene ni voz ni voto en ese asunto; cual profeta filtrando la palabra de Dios, incapaz de resistirse a su divina voluntad, así es él. El Estrés le utiliza como canal de comunicación sin que el pobre pueda resistirse. Eso manifiesta, y por eso clama que envidia a los parados.
Por eso envidia con noble sinceridad a los afortunados parados, que no saben lo que es el estrés de ver como la vida se les escapa de las manos, como son rechazados una y otra vez en las entrevistas, que no sufren estrés en absoluto al sentirse inútiles y no valorados. Eso no causa estrés, hombre. Para nada. Todas esas personas que no son hijosdeperra terminales con quienes les rodean, no lo son porque se esfuercen en no serlo y en tratar a los demás con cariño y respeto; lo son porque su vida es extraordinariamente fácil. No te jode el imbécil este.

Todo el mundo se queja de sus cosas. Es humano, es normal. Y pensándolo bien, realmente razones para quejarnos no tenemos, pero sí la necesidad de hacerlo. Pero quejarnos de algo no significa que de verdad nos creamos que somos la única persona con problemas en el mundo y que el resto de existencias vienen regaladas. Yoyoísmo terminal.

Así es Caraculo. Qué haríamos sin él.  




Este post tiene el sello de calidad de Bich, garantía de excelencia y certificación de que el tapón de la ira ha hecho pop.

5 individuos han dejado una marca indeleble en mí:

Yamane dijo...

Juas!! Te devuelvo el saludo. Soplapollín no puede porque está muy ocupado pensando en el trabajo.

Igual deberíamos presentarlos o algo. A lo mejor el universo implosiona.

Radagast dijo...

Los hay subnormales y luego está él. No obstante discrepo en lo de que no tiene la cara como el culo. Un tío así debió ser cagado en vez de parido... y eso hace que le guardes rencor al universo.

Heli Pérez Sánchez dijo...

No me explico quien puede merecer que hayas afilado tanto el teclado, pero me ha venido estupendo, porque me salió una entradita gracias a esta. :)

Novio dijo...

A Caraculo, que lo cuelguen de la cara y del culo... y que tiren en direcciones opuestas!!

Y que hay mogollón de ellos, que es lo peor!!

Bichejo dijo...

No tiene nada que ver, pero guarda bien la apostilla, que me hará falta en futuros posts!!